De seguir con las políticas actuales a nivel nacional y europeo, se estima que la Unión Europea obtendría un 9% de reducción del consumo de energía primario para 2020, menos de la mitad del objetivo del 20% de mejora de la eficiencia energética establecido en el paquete 20-20-20.
¿Y por qué las proyecciones son tan poco alentadoras? Una evaluación de la Comisión Europea de los planes nacionales de acción para la eficiencia energética (PNAEE)2 de los Estados miembros reveló un planteamiento poco coherente, con medidas fragmentarias y dispersas en el ámbito de la eficiencia energética. En la mayoría de los programas no se incluían de forma generalizada los correspondientes objetivos cuantificables y medibles, así como la asignación de recursos económicos y humanos dimensionados para un determinado período de tiempo, haciéndolos poco efectivos.
Pero la falta de ambición y coordinación política a nivel nacional no son los únicos fallos que se admiten en los documentos de la citada comisión. Si no hay cultura del negajulio es también por la falta de visión empresarial en los beneficios potenciales de la eficiencia energética, o por la escasa inversión que se hace en la formación de las habilidades profesionales requeridas. En lo que respecta a las PYME, a la escasa concienciación hay que sumarle la baja disponibilidad de fondos para cubrir los costes iniciales de loscambios en sus instalaciones.
Así las cosas, y contra toda lógica pero como cabía esperar, en la cumbre de jefes de estado de la UE que se celebró en febrero no se acordó, como reclamaban el Parlamento Europeo y las organizaciones ecologistas, convertir en vinculante el objetivo del 20% de mejora de la eficiencia energética para 2020. Por el contrario, la Comisión decidió adoptar un plan de eficiencia energética en 2011 y revisar la situación en 2013. Ese año deberá decidir de nuevo sobre la obligatoriedad de objetivos nacionales jurídicamente vinculante así como las futuras medidas adicionales.
El Plan Europeo de Eficiencia Energética 2011 representa, por tanto, una estrategia de último recurso para aprovechar el potencial de ahorro de energía en los edificios, los productos, los procesos y el transporte. En cuanto a este último sector, las medidas las circunscribe al próximo Libro Blanco sobre el Transporte.
La combinación de las nuevas medidas a las ya existentes en ejecución podrían generar un ahorro económico de hasta 1.000 euros por hogar cada año, mejorar la competitividad industrial de Europa, crear hasta dos millones de empleos y reducir las emisiones anuales de gases de efecto invernadero en 740 millones de toneladas.
Medidas del Plan Europeo de Eficiencia Energética 2011